Los rellenos dérmicos: lo que usted debe saber

Por: FDA.gov & Pensilvania en Español

Con el paso de los años, se nos comienzan a acentuar las líneas de expresión y las arrugas. Muchas personas buscan tratamiento para suavizarlas, y de paso rellenar los labios, las mejillas y las manos donde también se nos nota la edad. La inyección de rellenos dérmicos puede ser el tratamiento ideal.

¿Qué son los rellenos dérmicos?

Son sustancias similares a un gel y se inyectan bajo la piel. Se utilizan para crear una apariencia más suave y tersa. La FDA los regula como dispositivos médicos, y sus efectos son temporeros, ya que están fabricados con materiales que el cuerpo eventualmente descompone y absorbe. Por eso podría darse el caso de que haya que repetir el procedimiento para mantener el efecto deseado.

Estudios de la Administración de Alimentos y Medicamentos de los EE.UU. (FDA, por sus siglas en inglés) indican que las personas generalmente quedan satisfechas con los resultados, sin embargo , este tratamiento no es para todos. Las personas que sufren trastornos hemorrágicos en la sangre o algunas alergias presentan riesgos, por lo que la FDA aconseja que consulte con un proveedor de servicios de salud autorizado y experto, que le oriente sobre los beneficios y posibles complicaciones antes de recibir el tratamiento.

Tipos de rellenos dérmicos autorizados

Los rellenos temporales incluyen los siguientes materiales:

  • Ácido hialurónico, un azúcar que se encuentra naturalmente en el cuerpo
  • Hidroxiapatita de calcio, un mineral y un componente principal del hueso
  • Ácido poli-L-láctico (PLLA, por sus siglas en inglés), un material sintético biodegradable

Estos rellenos dérmicos están aprobados para usos específicos en personas de 22 años o más:

  • Corrección de arrugas faciales y pliegues cutáneos de moderados a graves
  • Aumentar la plenitud de los labios, las mejillas, el mentón, los espacios bajo los ojos, la línea de la mandíbula y el dorso de la mano  
  • Restaurar la pérdida de grasa facial en personas con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH)
  • Corrección de cicatrices de acné en las mejillas

Sólo hay un relleno dérmico aprobado por la FDA que no es absorbido por el cuerpo. Está hecho con perlas de polimetilmetacrilato (PMMA, por sus siglas en inglés) suspendidas en una solución que contiene colágeno bovino (de vaca). Las perlas de PMMA son diminutas perlas de plástico redondas y lisas.

Advertencias de la FDA sobre los rellenos no aprobados

  • La FDA no ha aprobado la silicona inyectable ni ningún tipo de relleno inyectable de ese material para el contorno corporal o su mejora. Han advertido que no se debe inyectar este tipo de relleno en los senos, las nalgas o los espacios entre los músculos, además de su uso en gran escala, pues puede provocar lesiones graves, infecciones, cicatrices permanentes o desfiguración, e incluso la muerte.
  • La FDA no ha aprobado los dispositivos sin aguja para la inyección de rellenos dérmicos de ácido hialurónico u otros rellenos labiales y faciales. Los inyectores utilizan alta presión y no proporcionan suficiente control sobre el lugar donde se colocará el relleno. Este método ha producido lesiones graves y, en algunos casos, daños permanentes en la piel, los labios o los ojos.
  • La FDA también advierte del peligro de comprar o utilizar rellenos labiales o faciales que se venden directamente al público y que no están aprobados por la FDA, pues corre el riesgo de que hayan sido producidos con materiales contaminados con sustancias químicas y organismos infecciosos.

Los únicos rellenos dérmicos aprobados por la FDA se suministran con receta médica para ser inyectados por un profesional de la salud autorizado, mediante una jeringa con aguja o una cánula (un pequeño tubo flexible con punta roma que se inserta bajo la piel).

Riesgos y efectos secundarios

Como con cualquier procedimiento médico, el uso de rellenos dérmicos conlleva riesgos. La mayoría de los efectos secundarios reportados en los estudios clínicos y en la vigilancia posterior a los tratamientos desaparecen en pocas semanas. En algunos casos, los efectos secundarios pueden aparecer semanas, meses o años después.

Los riesgos más comunes incluyen:

  • Moretones
  • Enrojecimiento
  • Hinchazón
  • Dolor
  • Sensibilidad
  • Picor
  • Sarpullido
  • Dificultad para realizar actividades (solo se observa cuando se inyecta en el dorso de la mano)

Las personas deben someterse a pruebas de alergia antes de recibir rellenos dérmicos elaborados con determinados materiales, especialmente los derivados de animales, como el colágeno.

El riesgo más grave asociado a los rellenos dérmicos es la inyección accidental en un vaso sanguíneo. El relleno que entra en un vaso sanguíneo puede causar necrosis cutánea (muerte del tejido), derrame cerebral o ceguera. Aunque las probabilidades de que esto ocurra son bajas, si sucede, las complicaciones resultantes pueden ser graves y pueden ser permanentes.

¿Se pueden retirar los rellenos dérmicos?

Además de removerlos, los rellenos dérmicos también se pueden reducir, pero pueden necesitar procedimientos adicionales o cirugía. Estos procedimientos conllevan también sus propios riesgos, e incluso en algunos casos, puede ser difícil o imposible eliminar algunos materiales de relleno.

Rellenos dérmicos y productos de toxina botulínica

La FDA también ha aprobado productos de toxina botulínica como el Botox para tratar las arrugas faciales. Estos productos no son rellenos dérmicos, sino medicamentos inyectables que actúan impidiendo que los músculos se tensen, por lo que las arrugas no se notan tanto. El uso seguro de los rellenos dérmicos en combinación con Botox y otros tratamientos no ha sido evaluado en estudios clínicos.

Los efectos secundarios reportados en los estudios clínicos incluyen debilidad facial, caída de los párpados y de las cejas. Otros efectos adversos incluyeron dolor localizado, hinchazón, enrojecimiento y moretones en el lugar de la inyección. En casos raros, las inyecciones han provocado visión doble, sequedad de ojos o dificultad para tragar o respirar. No se recomienda la inyección de productos de toxina botulínica con fines cosméticos durante el embarazo o la lactancia.

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